jueves, 22 de noviembre de 2012

Del mal de no escribir

Indiscutiblemente debo escribir. Si no lo hago siento que las palabras se me atoran en la garganta o en las articulaciones metacarpianas, me duelen las rodillas y mi cabeza empieza a funcionar como la de una loca. Si me quedo con todas esas palabras dentro invaden mis ojos en forma de humor acuoso, me erizan el cabello y  desordenan mis pestañas.

Catarsis, analepsis, melocotón, nostalgia, presagio, nefelibata, ausencia.

Escribir es una forma de desahogar el alma.